2026: El año en que Guatemala puede decidir si las mujeres lideran o solo participan
- Triada Consultoras

- 2 ene
- 4 Min. de lectura
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las mujeres representan la mayoría poblacional (51.5%) y del padrón electoral (53.97%), pero estas cifras no se reflejan en la representación en puestos de toma de decisión.
Los números son contundentes: según datos del mismo organismo, en las elecciones de 2019, solo se eligieron 31 mujeres como diputadas al Congreso —incluyendo únicamente 3 mujeres indígenas— lo cual representa apenas el 19.38% del total. En el ámbito municipal, se eligieron 10 alcaldesas, incluyendo una mujer indígena, equivalente al 2.94% de 340 municipalidades.
Dicho de otra manera: en un país donde las mujeres son mayoría, el 97% de las alcaldías están en manos de hombres.
Y sin embargo, algo está cambiando.
El terreno que se está preparando
2024 y 2025 dejaron semillas importantes. El PNUD, a través del proyecto "Participa Mujer", realizó cursos formativos para diputadas electas, alcaldesas y concejalas, desarrollando herramientas para fortalecer el liderazgo transformador y las capacidades de gestión inclusiva.

No se trata solo de que más mujeres lleguen a cargos públicos. Se trata de que puedan ejercerlos con herramientas reales. Como señala el cuaderno de trabajo desarrollado por ONU Mujeres y PNUD, las mujeres electas necesitan formación en presupuestos municipales con enfoque de género, coordinación interinstitucional para el desarrollo local y mecanismos de transparencia para el avance de los derechos de las mujeres.
En territorios como Huehuetenango, hay proyectos que están impulsando la participación activa de mujeres en espacios de toma de decisiones como los Consejos Municipales de Desarrollo (COMUDES), promoviendo su liderazgo y capacidad de incidencia.
Estas experiencias confirman algo que quienes trabajamos en el territorio ya sabemos: cuando las mujeres tienen espacio y acompañamiento adecuado, la gestión pública se transforma.
El obstáculo que nadie quiere nombrar

Un artículo publicado por La Hora Guatemala lo expresa con claridad: "Aunque algunas mujeres logran acceder a espacios políticos, las estructuras existentes no siempre facilitan su desempeño. La falta de apoyo institucional, las redes de poder tradicionales y el machismo subyacente dificultan que las mujeres puedan ejercer un verdadero poder dentro del sistema político."
Pero hay otro factor que rara vez se discute: el tiempo.
Las mujeres guatemaltecas dedican más de 20 horas semanales al trabajo de cuidado no remunerado —cuidar niños, adultos mayores, enfermos, el hogar. Ese tiempo no aparece en ninguna estadística económica, pero es tiempo que no está disponible para participar en reuniones de COCODES, capacitarse, o simplemente descansar.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que el desafío demográfico agravará esta situación: "La población de 65 años y más superará a la infantil entre 2028 y 2032 en la mayoría de los países de la región. La carga de cuidado de adultos mayores va a ser más grande que la de niños, y las dos se suman."
Si no construimos sistemas de cuidado compartido ahora, las mujeres seguirán siendo las que absorban esa carga —y seguirán quedando fuera de los espacios donde se toman las decisiones que afectan sus vidas.
Lo que 2026 nos exige
De acuerdo con un análisis de Red Ciudadana, "Guatemala ha avanzado en el cumplimiento de marcos normativos internacionales para el avance de las mujeres. Sin embargo, los avances en términos de igualdad política no han sido muchos, a pesar de que desde hace más de 25 años las mujeres organizadas del país han luchado por incorporar reformas."
El período 2024-2028 tiene a mujeres electas que necesitan apoyo técnico concreto. Como indica el PNUD Guatemala, el proyecto "Participa Mujer" busca fortalecer el liderazgo y las capacidades de gestión inclusiva de las mujeres electas como diputadas, alcaldesas y concejalas a nivel nacional, departamental y municipal.
Pero los proyectos de cooperación no pueden hacerlo solos. Se necesita:
Articulación territorial. Los COMUDES, CODEDES y CONADUR son espacios donde se deciden prioridades de inversión. Si las mujeres no están ahí —o están pero sin voz efectiva— las políticas públicas seguirán diseñándose sin su perspectiva.
Fortalecimiento de capacidades prácticas. No basta con llegar al cargo. Las alcaldesas y concejalas necesitan herramientas de gestión, redes de apoyo entre pares y acompañamiento técnico sostenido.
Evidencia que guíe la acción. ¿Qué está funcionando en los municipios donde hay liderazgo femenino? ¿Qué barreras persisten? Sin sistematización de aprendizajes, cada quien empieza de cero.
Una reflexión desde lo que vemos en el territorio
En TRIADA trabajamos con la convicción de que el liderazgo femenino no es un tema de discursos ni de cuotas. Es un tema de resultados. Hemos visto cómo las mujeres transforman la gestión pública cuando tienen las herramientas, el acompañamiento y los espacios para hacerlo.
Guatemala tiene el talento. Tiene mujeres preparadas, comprometidas, con visión de desarrollo. Lo que a menudo falta es la articulación: conectar la voluntad política con la capacidad técnica, los recursos con las necesidades reales, las buenas prácticas de un territorio con otro que enfrenta desafíos similares.
Ese es precisamente el trabajo que nos apasiona.
Si estás buscando cómo fortalecer el liderazgo femenino en tu municipio, organización o proyecto de cooperación, nos encantaría escuchar tu visión y explorar cómo podemos construir juntos.
Escríbenos — las buenas ideas merecen buenas alianzas.


Comentarios