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El mapa cambió, pero muchas organizaciones siguen navegando como si no.

Por: Carla Aguilar Stwolinsky

Co-fundadora de Triada Consultoras, firma regional especializada en gobernanza, resiliencia territorial y desarrollo en Centroamérica. Cuenta con más de 25 años de experiencia en cooperación internacional, sector público y sociedad civil en América Latina.


La salida de USAID iniciada hace más de un año no fue un terremoto aislado. Fue

la señal más visible de un reacomodo estructural que lleva años gestándose en silencio. Según datos del Departamento de Estado de EE. UU. reportados al Congreso, la asistencia bilateral estadounidense a Guatemala, Honduras y El Salvador superó los USD 425 millones en el año fiscal 2024, y la administración actual propuso reducirla a USD 290 millones para 2025, un recorte del 32% en un solo año. Solo en Guatemala, diversas fuentes reportan que entre 2001 y 2024, USAID desembolsó aproximadamente USD 3,019 millones, un promedio de USD 125 millones anuales. Para organizaciones que construyeron sus modelos de operación sobre esa fuente de financiamiento, el impacto no es coyuntural. Es estructural.


El problema es que muchas organizaciones de la sociedad civil todavía no han logrado acomodarse por completo a este cambio. Un cambio que se extiende más allá de este donante.


Un panorama que no va a volver a ser el mismo

La cooperación bilateral tradicional está bajo presión política y financiera en múltiples frentes. EE. UU. reorientó prioridades. Los países europeos que históricamente financiaron gobernanza, derechos humanos e inclusión en América Latina enfrentan sus propias crisis internas, presupuestarias, migratorias y electorales, y están redefiniendo hacia dónde y cómo invierten. Los fondos multilaterales están creciendo, pero con criterios técnicos más exigentes y una

preferencia creciente por consorcios sobre organizaciones individuales. Las fundaciones privadas internacionales, como Open Society, Ford y MacArthur, siguen operando, pero sus recursos no alcanzan para absorber el vacío dejado por la cooperación bilateral clásica. Las organizaciones locales se vieron obligadas a recortar operaciones, reducir presencia territorial y prescindir de personal calificado.


En octubre de 2025, el Foro Centroamericano de Donantes (CADF), organizado por Seattle International Foundation, reunió en Ciudad de Guatemala a más de 830 líderes de 450 organizaciones y 30 países bajo el tema "Resistir, tender puentes y reconstruir en tiempos de cambio." El presidente Bernardo Arévalo inauguró el foro y se pronunció abiertamente sobre los recortes a la cooperación internacional. Fue una conversación necesaria. Pero la pregunta que el foro dejó abierta es la misma que el sector aún no logra responder: ¿qué están haciendo las organizaciones para no depender altamente de la cooperación y que esa conversación tenga resultados?


El cuello de botella que nadie nombra

Frente a este panorama, la conversación en el sector deriva rápidamente hacia lo instrumental: ¿a qué fondos aplicar ahora?, ¿cómo completar el formulario de

la propuesta? Esa conversación es necesaria, pero distrae de un problema más profundo que pocas organizaciones se atreven a nombrar en voz alta. El cuello de botella no es la información sobre dónde hay fondos. El cuello de botella es la capacidad estratégica para competir por ellos.


Los datos lo confirman. Una investigación reciente de El Directorio Guatemala con 45 organizaciones de la sociedad civil reveló que el 66% considera que la sociedad civil se verá debilitada con esta crisis de cooperación, y que el 43% de las organizaciones consultadas dependía de USAID para más del 50% de su presupuesto. Esto afecta particularmente operaciones en el altiplano, las Verapaces y la capital. Aunque es una muestra, no se trata de casos aislados. Se trata de un patrón: organizaciones enfocadas en ejecutar proyectos, pero con pocas opciones para sostener su propia viabilidad estratégica.


Las organizaciones de la sociedad civil local están atrapadas en una contradicción estructural. Su razón de existir es hacer el trabajo: atender comunidades, documentar violaciones, formar líderes. Ese trabajo cotidiano consume casi toda su capacidad instalada. Cuando aparece una convocatoria interesante, la pregunta es brutal: ¿quién para para escribir una propuesta técnicamente sólida, con marco lógico, teoría de cambio coherente, indicadores verificables y un presupuesto que resista el escrutinio de un evaluador? Generalmente nadie, o alguien que lo hace con el tiempo que sobra, que nunca es suficiente. El resultado es predecible: propuestas con carencias, oportunidades perdidas y la sensación frustrante de que "los fondos son para las grandes."


La pregunta que no podemos seguir evitando

En el nuevo ecosistema de financiamiento, la capacidad estratégica para analizar el mercado de donantes, posicionarse con claridad, construir alianzas y presentar el trabajo con rigor técnico ya no es opcional. Pero exigírsela a organizaciones que operan al límite de su capacidad, sin infraestructura de apoyo, sin acompañamiento técnico y sin tiempo para parar, es pedirles que corran una carrera diferente con los mismos recursos de siempre.


La conversación que el sector necesita continuar teniendo no es solo sobre

dónde están los fondos. Es sobre cómo construir ecosistemas de soporte, redes, plataformas, servicios compartidos, venta de servicios y acompañamiento técnico, que permitan a las organizaciones locales acceder y aprovechar los recursos disponibles sin tener que abandonar el trabajo para el que fueron creadas. Esa infraestructura en Centroamérica está casi por construirse.


¿Quieres conversar sobre cómo posicionar estratégicamente a tu organización en el nuevo panorama de financiamiento? Escríbenos a info@triadaconsultoras.org

Fuentes: Congressional Research Service, U.S. Foreign Assistance to Latin America and the Caribbean (R47721, R48266); foreignassistance.gov; El Directorio Guatemala / La Mesa del Tercer Sector en Guatemala, Ecosistema en Transformación: Respuestas del Sector al Retiro de USAID en Guatemala (2025); Seattle International Foundation, CADF 2025 Wrap-up Report (octubre 2025)

 
 
 

2 comentarios


Invitado
12 mar

Muchas gracias por sacar este tema con tanta claridad. Muy interesado

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Alejandro Zepeda
07 mar

Gracias por este artículo y sus datos. Muy interesante.


?Habrá algún estimado sobre la cantidad de comunidades y población afectada y los efectos en los procesos de desarrollo que se estaban apoyando?

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